

La velocidad se está convirtiendo, junto con EE.UU. y el efecto invernadero (del que hablaré en otro momento) en los culpables de todos los males de nuestra sociedad, al menos así lo parecen creer nuestros dirigentes. Pero no son solo los socialistas los que piensan así, por que todos los partidos secundan políticas como el carné por puntos, tremendamente injusto con aquellos que tienen que conducir más de la media., sino que ahora se pretende aprobar (y lo harán) una modificación del código penal en el que se metería en la cárcel a muchos conductores. En un estado tan garantista donde si se roba un bolso pero no existe agresión no se considera delito sino falta, sorprende que a la gente que paga sus impuestos y tiene un comportamiento impecable por lo demás se le vaya a meter en la cárcel. Tendrán penas de prisión los que circulen 70km/h por encima del límite en vías interurbanas y 50km/h en vías urbanas (ay de vosotros los que uséis la castellana…) y los que circulen con más de 1,2 gr. de alcohol (hasta 2000 el limite era 0,8, se bajó a 0,5 y se ha vuelto a bajar a 0,25 , y aún menos para los noveles). Ahora se llaman a estas conductas “delitos de tráfico”. Realmente no tengo nada en contra de la parte del alcohol, por mucho que con beberte una cerveza des positivo y me parezca exagerado. Pero si tengo mucho que decir con la parte de la velocidad.
Partiendo de un punto de vista histórico, el límite de velocidad se implantó a consecuencia de la crisis del petróleo en 1974, para economizar, bajo el lema de “aunque usted pueda, España no”. Además es curioso que el límite fuese de 130km/h, y posteriormente se rebajó. Pues bien, me parece que no es lo mismo circular en un coche de la época que circular en uno actual (y ahí están las fotos). Tampoco son lo mismo las vías de hoy a las de hace 30 años. Lo que está claro entonces es que el nivel de seguridad ha aumentado. Pero parece que no es suficiente, nunca es suficiente. La sociedad actual está sumergida en una lucha por la seguridad y la duración de nuestra vida lo máximo posible. Y lo cierto es que de la muerte no nos escaparemos ninguno. El riesgo siempre ha formado parte del desarrollo de la humanidad, y es lo que nos ha hecho evolucionar como lo hemos hecho. El que no arriesga no gana, pero que se puede esperar de una sociedad en la que la máxima aspiración de la gente es llegar a funcionario… Creo, aun así, que he encontrado la solución, se prohíbe la circulación y no habrá accidentes, seguro. Y entonces el miedoso se morirá de alguna enfermedad porque la medicina no llegó porque no había circulación. Este es un caso extremo, pero relata bien como la velocidad es un bien necesario en nuestra sociedad, y es cierto que aumenta el riesgo, no lo niego, es así.
Nuestros dirigentes también saben que esto es así, y nuestro sistema se basa en imponer un límite porque a partir de ahí se incrementa el riesgo por encima de lo razonable. Y es ahí donde entra la subjetividad, el donde colocar el límite. Nosotros nos llevamos basando en el método francés bastante años, cuando existen otros métodos, como el alemán con sus famosas Autobahnen sin límite de velocidad, o como Italia y Austria, que han subido recientemente sus limites a 150 y 160km/h respectivamente. Ninguno de estos países tiene tantos accidentes como nosotros, y tienen más parque móvil. Así de primeras parece que la velocidad no tiene tanto que ver. El gobierno dice que el 25% de los accidentes se producen por exceso de velocidad, cuando yo he leído en prensa especializada que es más bien de un 3%. Esta claro que alguien miente, como cuando publican el número de manifestantes en cualquier periódico, hay diferencias enormes. Parece que la velocidad por tanto tiene menos importancia de la que parece, pero no nos quieren hacer ver eso, porque la velocidad genera. Genera dinero, ingentes cantidades. Un radar fijo (según un estudio aparecido en AUTOPISTA 2 de cada 3 no están colocados en zonas de alta siniestralidad) cuesta 60.000€, cifra que se amortiza en muy pocos meses, pero cambiar el punto negro costaría millones. Y ahí está el problema, culpar la velocidad sirve para tapar las deficiencias en la red, en la asistencia a los accidentes…y para ganar dinero. Y cuando el ejemplar contribuyente que circula con su MERCEDES (así, en mayúsculas) vaya a la cárcel por ir 190 en la autopista ( y quien no haya ido al menos una vez a ese ritmo que tire la primera piedra) podrá pensar que está yendo a la cárcel no por el, sino por una causa justa, encubrir la mala gestión de nuestros queridos políticos. Bonito, ¿verdad?
Parece razonable que las leyes impongan un comportamiento razonable a los ciudadanos, y que en general esas leyes reflejen lo que la sociedad asume como común (la mayoría de los ciudadanos no son asesinos, ni ladrones…). Por eso, cuando unas leyes son quebrantadas sistemáticamente por el común de los conductores (según un estudio del RACE hay zonas en que cifras cercanas al 100% no respetan los límites) lo que está mal no son los conductores, es la ley. Como con todas las privaciones de libertad que se están dando últimamente (ley anti-tabaco, anti-alcohol…) quizá los dirigentes deberían recordar lo que a mi juicio es su función: dotar al pueblo de los medios para que los individuos hagan lo que quieran. Si la mitad del los españoles fuman, casi todos beben y casi todos se saltan los limites, ¿Quién eres tu para decirles que eso está mal? La moral no mana de los dirigentes, sino de la gente, y los dirigentes son los que actúan según esa moral.
Nos tratan de convencer de que lo que hacemos está mal, ¡¡PUES NO!! Todo el día diciendo que hay que reeducar que si bla bla bla. Entiendo que la libertad de uno termina donde empieza la de los demás, pero cuando es la de la mayoría del país parece que eso se podría hacer norma. Creo que el director de la DGT Pere Navarro debería limitarse a lo que está en su mano (aunque si quitas la velocidad no tiene mucho que hacer) y considerar que la velocidad es algo sobre lo que no se debe influir demasiado, y mejorar infraestructuras y otras medidas como educación. ¿O que tal un carné con límites más altos con un cursillo de conducción en circuito? O directamente límites más altos que cuando se vean no se ignoren, sino que se tengan en cuenta en la conducción como indicación del peligro.
Más que enseñarnos videos del hombre del A8 a 260km/h podrían enseñarnos los del hombre que con su monovolumen pasaba todos los días a 70km/h por un túnel de Madrid y le han quitado 22 puntos (si no recuerdo mal).
Hay mucho que hacer por tanto antes que perseguir al que corre (pero eso no es rentable), porque por mucho que diga lo contrario Pere Navarro, no está todo inventado.
Partiendo de un punto de vista histórico, el límite de velocidad se implantó a consecuencia de la crisis del petróleo en 1974, para economizar, bajo el lema de “aunque usted pueda, España no”. Además es curioso que el límite fuese de 130km/h, y posteriormente se rebajó. Pues bien, me parece que no es lo mismo circular en un coche de la época que circular en uno actual (y ahí están las fotos). Tampoco son lo mismo las vías de hoy a las de hace 30 años. Lo que está claro entonces es que el nivel de seguridad ha aumentado. Pero parece que no es suficiente, nunca es suficiente. La sociedad actual está sumergida en una lucha por la seguridad y la duración de nuestra vida lo máximo posible. Y lo cierto es que de la muerte no nos escaparemos ninguno. El riesgo siempre ha formado parte del desarrollo de la humanidad, y es lo que nos ha hecho evolucionar como lo hemos hecho. El que no arriesga no gana, pero que se puede esperar de una sociedad en la que la máxima aspiración de la gente es llegar a funcionario… Creo, aun así, que he encontrado la solución, se prohíbe la circulación y no habrá accidentes, seguro. Y entonces el miedoso se morirá de alguna enfermedad porque la medicina no llegó porque no había circulación. Este es un caso extremo, pero relata bien como la velocidad es un bien necesario en nuestra sociedad, y es cierto que aumenta el riesgo, no lo niego, es así.
Nuestros dirigentes también saben que esto es así, y nuestro sistema se basa en imponer un límite porque a partir de ahí se incrementa el riesgo por encima de lo razonable. Y es ahí donde entra la subjetividad, el donde colocar el límite. Nosotros nos llevamos basando en el método francés bastante años, cuando existen otros métodos, como el alemán con sus famosas Autobahnen sin límite de velocidad, o como Italia y Austria, que han subido recientemente sus limites a 150 y 160km/h respectivamente. Ninguno de estos países tiene tantos accidentes como nosotros, y tienen más parque móvil. Así de primeras parece que la velocidad no tiene tanto que ver. El gobierno dice que el 25% de los accidentes se producen por exceso de velocidad, cuando yo he leído en prensa especializada que es más bien de un 3%. Esta claro que alguien miente, como cuando publican el número de manifestantes en cualquier periódico, hay diferencias enormes. Parece que la velocidad por tanto tiene menos importancia de la que parece, pero no nos quieren hacer ver eso, porque la velocidad genera. Genera dinero, ingentes cantidades. Un radar fijo (según un estudio aparecido en AUTOPISTA 2 de cada 3 no están colocados en zonas de alta siniestralidad) cuesta 60.000€, cifra que se amortiza en muy pocos meses, pero cambiar el punto negro costaría millones. Y ahí está el problema, culpar la velocidad sirve para tapar las deficiencias en la red, en la asistencia a los accidentes…y para ganar dinero. Y cuando el ejemplar contribuyente que circula con su MERCEDES (así, en mayúsculas) vaya a la cárcel por ir 190 en la autopista ( y quien no haya ido al menos una vez a ese ritmo que tire la primera piedra) podrá pensar que está yendo a la cárcel no por el, sino por una causa justa, encubrir la mala gestión de nuestros queridos políticos. Bonito, ¿verdad?
Parece razonable que las leyes impongan un comportamiento razonable a los ciudadanos, y que en general esas leyes reflejen lo que la sociedad asume como común (la mayoría de los ciudadanos no son asesinos, ni ladrones…). Por eso, cuando unas leyes son quebrantadas sistemáticamente por el común de los conductores (según un estudio del RACE hay zonas en que cifras cercanas al 100% no respetan los límites) lo que está mal no son los conductores, es la ley. Como con todas las privaciones de libertad que se están dando últimamente (ley anti-tabaco, anti-alcohol…) quizá los dirigentes deberían recordar lo que a mi juicio es su función: dotar al pueblo de los medios para que los individuos hagan lo que quieran. Si la mitad del los españoles fuman, casi todos beben y casi todos se saltan los limites, ¿Quién eres tu para decirles que eso está mal? La moral no mana de los dirigentes, sino de la gente, y los dirigentes son los que actúan según esa moral.
Nos tratan de convencer de que lo que hacemos está mal, ¡¡PUES NO!! Todo el día diciendo que hay que reeducar que si bla bla bla. Entiendo que la libertad de uno termina donde empieza la de los demás, pero cuando es la de la mayoría del país parece que eso se podría hacer norma. Creo que el director de la DGT Pere Navarro debería limitarse a lo que está en su mano (aunque si quitas la velocidad no tiene mucho que hacer) y considerar que la velocidad es algo sobre lo que no se debe influir demasiado, y mejorar infraestructuras y otras medidas como educación. ¿O que tal un carné con límites más altos con un cursillo de conducción en circuito? O directamente límites más altos que cuando se vean no se ignoren, sino que se tengan en cuenta en la conducción como indicación del peligro.
Más que enseñarnos videos del hombre del A8 a 260km/h podrían enseñarnos los del hombre que con su monovolumen pasaba todos los días a 70km/h por un túnel de Madrid y le han quitado 22 puntos (si no recuerdo mal).
Hay mucho que hacer por tanto antes que perseguir al que corre (pero eso no es rentable), porque por mucho que diga lo contrario Pere Navarro, no está todo inventado.


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